2 de enero de 2026
Dormir menos de seis horas no te hace más productivo
Dormir poco puede parecer una ventaja cuando la agenda aprieta. Ganas una hora, respondes más mensajes y sientes que estás empujando más que el resto. Pero esa cuenta rara vez sale gratis.
El coste suele aparecer donde más duele: peor paciencia, decisiones más impulsivas y una claridad mental que se vuelve frágil. No siempre lo notas como cansancio. A veces lo notas como una versión más torpe de ti.
Si tu trabajo depende de pensar, liderar o decidir, dormir no es una pausa del rendimiento. Es parte de la infraestructura que lo hace posible sin quemarte por dentro.
Un consejo diario para jugar a largo plazo
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